No tan Grandes | Fanfiction | Latin Hetalia
En respuesta a uno de los prompts de Cony: PRIMER DÍA DEL JARDÍN.
—Papai, ya suéltame —exclamó Vera entre risas, forcejeando para poder librarse del abrazo de oso de Luciano—. ¡No quiero ser la última en entrar, tengo que verlo todo primero! —¿No me vas a dar un último beso primero? —preguntó Luciano. Apenado, bajó a su hijita y le acomodó la ropa y el cabello, volviendo a abrazarla suavemente. Apenas empezó a sentir la humedad en los ojos, sollozó como un niño e hizo un puchero—. Verinha, estás muy grande. Vera rió, plantó un beso sonoro en la nariz de su papá y le palmoteó las mejillas de forma juguetona. —Porque ya soy una niña grande, bobo —sonrió con picardía, jugando con sus coletas cortitas—. Las niñas grandes van al jardín. —¿Y no vas a extrañar a papai? —preguntó Luciano, el puchero imborrable en su rostro. Sentía que el tiempo había pasado demasiado rápido, como si solamente ayer hubiese estado arrullándola en sus brazos para hacerla dormir. (De hecho, ayer estuvo arrullándola en sus brazos luego de una pesadilla. Pero aún así lo sentía como una era lejana comparada con el momento de dejar a su princesa en el jardín.) —No —sentenció Vera, definitivamente rompiendo el frágil corazón masculino de su padre—. Voy a jugar todo el día, no puedo pensar en cosas tristes. Cuando termine de jugar, tú me vas a venir a buscar y no vamos a ir a casa con mami. Bobo. Luciano soltó una carcajada, separándose un poco del abrazo para besar las mejillas de su hija. —Pero yo te voy a echar de menos. —Pero tú vas a estar en el trabajo —resopló Vera—. No puedes echarme de menos y patear pelotas al mismo tiempo. —Hey, claro que puedo —Luciano la besó por última vez, esta vez en la frente—. Cuando veo las pelotas pienso en ti, ¿ves? Vera infló las mejillas. —¡Me tengo que ir! —¿Seguro que no quieres volver a casa con papai, mejor? —¡Pero quiero jugar en el balancín con las otras niñas! Luciano suspiró, derrotado. Dejó caer los hombros dramáticamente y le dio una última palmadita en la cabeza a Vera, quién lo entendió como una despedida y echó a correr al patio de juegos del jardín. Crecen tan rápido, suspiró, arrastrando los pies con pesar. Hoy el jardín, mañana una boda. (Tuvieron que cerrarle la reja del recinto cuando se devolvió llorando a buscarla, cinco minutos después del inico de la jornada escolar.) - —Mami —gimoteó Mariano, abrazándose a la pierna de su madre algo desesperado—. No quiero ir, me quiero quedar contigo. No me dejes aquí. Manuela suspiró, agachándose para abrazar a Mariano. Lo envolvió con aprehensión en sus brazos y besó su cabeza, acariciándole la espalda despacio para tranquilizarlo. Cuando Mariano comenzó a lagrimear, Manuela le llenó el rostro de besos, dejando algunas marcas de labial que luego limpió con su pulgar. —Si fuera por mí, te tendría conmigo todo el día —sacó un pañuelo de su bolso para terminar de limpiarle la carita—. Pero tienes que estar aquí, Mariano, tienes que aprender cosas nuevas y jugar con los niños de tu edad. —¿Y si no les agrado? —Pues no saben de lo que se pierden —sonrió Manuela, henchida en orgullo—. Porque eres el niño más lindo e inteligente que pondrá pie en este jardín. Mariano la miró no muy convencido, jugando con los arciales de su mochilita. —¿Y por qué mi hermanito no va al jardín también? … Manuela no pudo evitar largarse a reír ante las ocurrencias de su hijo. Deshizo el abrazo y lo peinó con los dedos, pensando en lo mucho que podía parecerse a Miguel a veces. —Porque está dentro de mi barriga, bobo, y todavía tiene el tamaño de un frijol. —¿Por eso te lo comiste? —Um —Manuela se aclaró la garganta algo sonrojada—. ¿No te contó tu papá la historia esa de las semillas? —No, me dio una bolsa de galletas y me dijo que me lo explicaría cuando fuese mayor —respondió Mariano, ladeando la cabecita con curiosidad. Manuela hizo nota mental de asesinar a su esposo. —Ya, cielo —decidió cambiar el tema al mirar la hora en su reloj de pulsera—. Hora de ser valiente. ¿Tienes el almuerzo que papá te empacó? —Sí, mamá —suspiró Mariano, ya totalmente resignado—. ¿Me das otro beso antes de irte? —Claro que sí, precioso —Manuela besó a su hijo en en la frente y se puso de pie, invitándolo a entrar al jardín de una vez—. Tú ve tranquilo y no te preocupes de agradarle a los demás. Les vas a encantar. Mariano no estaba muy seguro de eso. (Cuando volviese a casa con un raspón en la rodilla y un ojo morado, Manuela haría arder Troya.)
Posted 1 year ago with 14 note(s)
Tagged: #fanfiction #babies #het week #my stupid drabbles #latin hetalia #pe/chi #br/arg #OCs
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joudan-janai reblogged this from foldingcranes and added:
… Papi Luciano me recuerda a mi papi xDDDDD mi papá es de “Ya vete =w=” y cuando me voy “;n; ¿por qué me abandonas?”...
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iguanaco said:
Está extrañamente lindo, tierno tambien, a Manuela no se pero no la veia asi con un hijo pero lo hace muy creible como lo escribes y me gustan los personajes, also lei de un tal Adrián, guaycest es uno de mis miles de OTPs. Hay algo de el por ahí?
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zulenha reblogged this from foldingcranes and added:
EEEEEEEEEEEEEEEEEEEE BABIES IN KINDERGARTEN ;A; /LE HAPPY
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