ZThemes

y estamos tan cerca

kasi, chilean, 21: a jack of all trades with a degree on failure who enjoys to make herself cry and has a predictable passion for cats and sob stories.

~ ~ ~

Alejandro | Fanfiction | Cassandro/Nico, menciones de Leandro.

HOT LIKE MEXICO, REJOICE.

La lluvia caía sobre ambos como una cortina dramática, una escena trillada y repetida una y mil veces tanto en comedias como en películas dramáticas. Cassandro, siempre admirador del drama y el treato, se paró bajo un viejo farol de la calle, levantando el rostro y las palmas de las manos para sentir el agua caer sobre él.

A metros de él, Nico pateó una piedra. Con las manos en los bolsillos, levantó la cabeza y suspiró. Cassandro notó que tenía todo el cabello pegado en la cara, como un gato mojado. Hay demasiadas cosas sobre Nico que le recuerdan al animal que tanto ama.

Pero deja de mirarlo cuando los ojos de Nico se encuentran con los de él. A la distancia, lo oye toser y cuando realmente nota lo que hará, cualquier intento de decir algo muere antes de abandonar su boca.

—Sé que somos jóvenes —suspira Nico, un aire de melancolía escapándose como vapor por su boca—. Y sé que quizás me amas. Pero ya no puedo estar contigo de esta manera, Cassandro.

Cassandro contiene el aliento. Un sonido ronco comienza a brotar de su garganta, un oh-oh oh-oh oh-oh-oh oh-oh oh-oh oh-oh rítmico y tonto. Nico levanta los brazos como si estuviese crucificado, alza una rodilla. Adopta la posición de una grulla.

—Tiene dos manos en su bolsillo —canta Cassandro, arrodillándose dramáticamente en el suelo, ignorando como las rodillas de sus pantalones se enlodan—. Y no te va a mirar, no te va a mirar.

De la nada, Nico baja ambos brazos y se lanza al suelo, rodando por el agua, el barro y la mugre.

(… Leandro definitivamente no querrá ni tocarlo luego de eso.)

—¡Esconde su verdadero amor en el bolsillo!

—¡Sabes que te amo, chico, caliente como México!

Ambos ruedan por el charco de barro, ignorando las miradas asustadas que la gente les dirige al pasar por la calle. Súbitamente, Cassandro se pone de pie, jalando a Nico con él. Lo toma de las manos primero, luego le rodea la cintura. Adoptan la postura de esos tangos dramáticos que tanto hacen llorar a Leandro cuando cree que nadie lo ve.

Don’t call my name, don’t call my name, CASSANDROOOO. Recitan al unísono, la melodía sonando con fuerza dentro de sus cabezas—-

—-pero su baile es interrumpido por un estruendo, el sonido de una bocina y una frenada violenta. Ah, y porque al iPod de Nico se le muere la batería.

Cassandro tose. Nico se aclara la garganta.

—Última vez que te cumplo un deseo, weón. Ya suficiente tengo con llevarte dónde los unicornios para que también me hagas hacer musicales en la calle.

Cassandro sólo sonríe.

Sonríe.

(Sabe como manejar tsunderes, se ha aprendido el manual de memoria. Tiene a Nico en el bolsillo para bailar todas las canciones de Lady Gaga que quiera.

TODAS.)